Recuerda la lección: ejercicio y sueño

El pasado 23 de junio leí un artículo en la Nueva España titulado “La letra con gimnasia entra” que se hacía eco de una investigación cuyas conclusiones se publicaron en la revista Current Biology: el ejercicio físico realizado 4 horas después del estudio ayuda a recordar mejor la información, al menos hasta 3 días después.

Guillén Fernández, coordinador del estudio realizado en el Instituto Donders de la Radboud University Medical Center, en Holanda, declara “hemos visto que el ejercicio aeróbico realizado en un momento determinado consolida la memoria asociativa“.

El equipo de investigación pidió a 72 personas que memorizaran la posición de 90 imágenes durante 40 minutos. Después los dividieron en 3 grupos: uno de ellos no realizó ninguna actividad física, otros realizaron ejercicio aeróbico sobre bicicleta estática nada más terminar la prueba de memorización y el tercer grupo realizó el mismo tipo de ejercicio a las 4 horas de la prueba. A los  3 días los voluntarios regresaron al laboratorio para someterse a un test y demostrar lo que recordaban de la prueba de memorización y además lo hicieron bajo un escáner, que ofrece imágenes de las zonas activas del cerebro durante sus respuestas.

Los resultados no dejaban lugar a dudas: el grupo que mejor recordaba la información era el que había hecho el ejercicio físico justo 4 horas después de la prueba y además, al contestar a las preguntas, el escáner relevaba que sus imágenes cerebrales del hipocampo (área del cerebro relacionada con el aprendizaje, la memoria, la orientación espacial…) eran más precisas.

                                      hipocampo.jpg

Por lo tanto el estudio demuestra que se puede mejorar la memoria a largo plazo con el deporte y creen que es debido, según otros estudios realizados con animales por los mismos investigadores, a la producción de sustancias químicas durante el ejercicio llamadas catecolaminas (como la dopamina) que parecen influir positivamente en la memoria, aunque todavía se desconoce el mecanismo de acción, la relación entre ambos procesos.

Otras investigaciones muy interesantes y recientes relacionan los impactos emocionales positivos ( por ejemplo una recompensa) con el almacenamiento eficaz de los recuerdos, eso sí, siempre que hayan pasado al menos 24 horas de ese impacto emocional y que el voluntario/a del estudio haya dormido durante ese periodo. Como no quiero alargarme mucho os dejo un enlace a un artículo que lo explica de forma clara y detallada, si os interesa el tema.

Los impactos emocionales positivos favorecen el recuerdo

Asociar la emoción a la información asegura su entrada en nuestro cerebro y el ejercicio físico y el sueño la consolidan, la integran. La  verdad es que todo esto tiene implicaciones en el contexto educativo y a los docentes sólo nos queda seguir insistiendo en la importancia de que nuestros alumnos y alumnas lleguen a las clases tras un buen desayuno ( al gusto de cada uno, dulce o salado), tras las 8 horas de sueño que se consideran adecuadas para la etapa de la adolescencia y recomendar la práctica de algún deporte o bailar o pasear a buen ritmo y evitar el ascensor por las tardes…todo ello mejorará su salud y también su rendimiento académico.Está demostrado!

 

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